El País — “Manhattan revive Little Spain”

Javier Molina, El País — 26 de agosto de 2012


El domingo 26 de agosto de 2012 El País dedicó las páginas de cultura de su edición nacional al barrio español de Manhattan, bajo el titular “Manhattan revive Little Spain” y el subtítulo “Dos instituciones recuperan la obra de emigrantes españoles en Nueva York”. La pieza la firmó Javier Molina.

Es la primera cobertura sustancial del proyecto en la prensa nacional española, publicada tres años antes de la racha de premios de la película, y sigue siendo el relato más completo de por qué merecía la pena recuperar el barrio.

España, comprimida en el centro de Manhattan

Molina abre con una imagen tomada del investigador de la Universidad de Columbia Claudio Iván Remeseira, cuyo libro Hispanic New York lleva en la cubierta un mapa en broma de la ciudad: al norte, la República Dominicana; al sur, México y Puerto Rico; al este, Ecuador y Colombia; al oeste, Cuba; y en el corazón mismo de Manhattan, casi expulsada por el resto, España.

Ese es el argumento del artículo en una sola imagen. La Nueva York española es la más antigua de las presencias hispanas de la ciudad y, con mucho, la más pequeña, y había quedado casi enteramente borrada. En 2012 el barrio era, en palabras de Molina, “poco más de una calle, la 14, entre la avenida Séptima y la Octava”. Una bandera española junto a una estadounidense colgaba de la fachada rojiza del Centro Español de Manhattan, y su restaurante, La Nacional, se describía como el centro neurálgico de lo que quedaba.

Las oleadas

El artículo expone la emigración en tres movimientos. Empezó a mediados del siglo XIX, cobró impulso con la pérdida de Cuba en 1898 y recibió una afluencia más en el siglo XX como consecuencia de la Guerra Civil y de los años que siguieron.

Con la primera de esas oleadas llegaron los marineros de la marina mercante, que desembarcaban en los muelles de Chelsea, entonces controlados por los irlandeses y los italianos, quienes, según el artículo, les dieron trabajo y junto a los cuales se asentaron. Es el mismo mecanismo que XL Semanal describiría en 2015, nombrando los transatlánticos que los traían.

La oleada posterior a la Guerra Civil llegó con su política encima, y el barrio tuvo que absorber los dos bandos de una guerra a la vez.

“A los republicanos no les gustaba que los franquistas exhibieran abiertamente su ideología, y viceversa.”

Sobre la convivencia en el barrio de las dos Españas tras 1939.

Arthur Balder, en El País, 26 de agosto de 2012

En los años cincuenta y sesenta, recoge el artículo, la calle 14 estaba llena de negocios textiles, librerías y restaurantes: El Coruña, La Bilbaína, Café Madrid. La fotografía publicada con la pieza muestra la carroza de una de las asociaciones del barrio en un desfile de Nueva York en 1958.

La investigación, descrita en 2012

Molina recoge que el material fotográfico y los testimonios se reunieron en dieciocho archivos, muchos de ellos privados, que es la razón por la que las imágenes de la película no circulan en ningún otro sitio. Véase El archivo.

“En mi documental se narra la historia, muy poco conocida, de los primeros conquistadores españoles de Manhattan.”

Sobre el asunto del documental, en palabras del director.

Arthur Balder, en El País, 26 de agosto de 2012

Poca gente, dijo al periódico, sabía que hubiera existido una Little Spain, a diferencia de la Little Italy que el cine había hecho famosa.

Relacionado